La relación entre las ONG y la política

En el marco del Movimiento Mundial para la Democracia Diego Sueiras,  Director de Políticas Interinstitucionales RedLad y Presidente Nueva Generación Argentina fue el único disertante argentino en un Congreso que reunió a más de 550 líderes de todo el mundo.

Sueiras compartió el panel con Inna Pidluska, International Renaissance Foundation – Ucrania;  Yuyun Wahyuningrum, Human Rights Working Group (HRWG) – Indonesia;  Amina Rasul Bernardo, Philippine Center for Islam and Democracy – Filipinas; Krzysztof Stanowski, Solidarity Fund PL – Polonia.

A continuación, un resumen de la exposición de Sueiras en el panel que compartió con distintos miembros de la Red.

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Diego Sueiras- De dirigir a la sociedad civil a servir en el gobierno: ¿Cuáles son los retos y oportunidades?

Le agradezco al movimiento mundial para la democracia por la oportunidad que nos brinda de poder participar en este workshop aportando las experiencias de mi organización y las que hemos sumado de la Red Latinoamericana y el Caribe para la Democracia, pero muy especialmente  a Art Kauffmann que siguió esta temática desde la asamblea de la RedLad en Rosario hace dos años, donde tuvimos la oportunidad de tener un primer panel desde este enfoque para profundizar la democracia.

 Estamos hablando de la lucha por la democracia, estamos hablando del flujo democrático, de su capital humano y sus acciones; de la búsqueda de estrategias y tácticas para coordinar los esfuerzos de los diversos actores. Nos convoca el ver cómo incidir y generar impacto en la gran herramienta transformadora que es el Estado, en su expresión mínima como el de Von Hayek o el de la Social Democracia o del socialismo.

Recién mencionaba Stanowski que uno pertenece al mundo de “los buenos” cuando está en la sociedad civil y cuando pasa al Estado,  pertenecés al del mundo de “los malos”. Sin duda, ese es uno de las problemáticas que hoy debemos abarcar en este debate. A mi mode de ver, ésta es una antinomia estéril creada por falsos prejuicios, debido a que  estos dos sectores pertenecen al mismo mundo, el de la cultura democrática. Así debemos entenderlo los que estamos en esta Asamblea, que como diría Guillermo O’Donnell buscamos vivir en un Estado De, Por y Para la Democracia. Nosotros nos enfrentamos día a día con los que pretenden contar con un Estado De ellos, Por sus intereses y Para su beneficio. Ellos son los gobiernos autoritarios, el delito organizado y las narcodemocracias que quieren influir y cooptar los gobiernos comprando todo lo que sea vendible. A su vez,  los populismos que personalizan al Estado crean una comunicación que parece provenir de la divinidad entre ellos y el pueblo gracias al abuso de los medios de comunicación y de todos los planes sociales que generen asistencialismo. Ellos no tienen escrúpulos para avanzar en la acumulación y perpetuación  del poder mientras nosotros discutimos y por lo tanto dudamos en cómo vincular los esfuerzos para la búsqueda de una Democracia completa, plena.

En este sentido, en relación a los desafíos y oportunidades que nos brinda esta discusión tengo tres propuestas para que una organización como el Movimiento Mundial para la Democracia colabore a articular la sociedad civil y el Estado.

1)    Para su período originario que es el proceso de sistema electoral. Debemos volver a poner la atención en el mismo, porque hoy parece replicarse un modelo en muchos países donde la falta de información de dónde provienen los fondos de campaña, el abuso de los poderes del estado, de los recursos y de los propios medios de comunicación que tiene el mismo, atentan contra la libertad del voto individual. Tampoco reconocen ni aceptan la observación internacional, creando escenarios previamente estructurados donde permiten que la oposición compita pero con reglas totalmente desfavorables. El MMD tiene las herramientas para promover las experiencias que hemos tenido ya en la RedLad, con un nuevo método , y nuevas herramientas diferentes a las conocidas. Donde diferentes actores de la sociedad civil como activistas democráticos, de los derechos humanos , entre otros, se convierten en voluntarios para llevar adelante un método innovador  y diferente a los que estamos acostumbrados permitiendo más alcance territorial y mejor  observación de los diferentes tiempos del proceso electoral y conectados instantáneamente a la comunidad internacional democrática.

2)    En lo que respecta a la construcción de la cultura democrática, la sociedad civil es la que mantiene más viva la lucha por la defensa de los derechos humanos y las libertades individuales y políticas. Pero si no está en concordancia con los ejes-centros de decisión, el acicateo  se verá reducido en algunos casos a sólo buenas intenciones. El acceso a la información pública y comprender cómo encontrar el camino para hacer el Estado más democrático debe provenir de la alianza de los sectores de la función pública con la sociedad civil. Esto se puede construir creando programas que busquen el diálogo constante entre estos actores, aportando cada uno sus experiencias y potenciales pero fundamentalmente dando confianza para que lo que proponga la sociedad civil sea asumido por los que tienen la responsabilidad del poder. Debemos crear condiciones para promover estos ambientes de diálogo que luego se conviertan en acciones comunes.

3)    Con respecto a las políticas públicas que nos podrán aportar resultados para la genuina y real inclusión política, social y económica, la sociedad civil debe intentar sumar a políticos y funcionarios de diferentes partidos políticos e ideologías, donde se vean unidos por su convicción democrática, para alcanzar consensos previos y así realizar transformaciones inclusivas que mejoren la calidad de vida.

En el caso de Argentina, los miembros de la Red de Acción Política (RAP) que hace ocho años éramos menos de 10 y hoy somos más de 160, donde se encuentran desde legisladores locales hasta gobernadores de diferentes partidos. Los integrantes en base a ejes programáticos buscamos consensos previos para transformarlos en resoluciones que en algunos casos han sido aprobados, como por ejemplo mejorando el sistema electoral. Pero fundamentalmente ha creado vínculos y confianza entre defensores de la democracia y permitió el asesoramiento de la sociedad civil y del mundo empresario.

En el 2001 en la Argentina las cacerolas se hicieron sonar pidiendo “que se vayan todos” y el sistema democrático se puso en riesgo, los partidos políticos se retrotrajeron a su mínima expresión y en un momento de confusión algunos miembros de las ONG creyeron que  podían remplazar la política. Fueron años en que los que trabajábamos en las ONG y pertenecíamos a la función pública estaba mal visto y nos hacían sentir incómodos en las reuniones de un lado y del otro; lo mismo era para los que se manifestaban afiliados a un partidos. Esa desconfianza produjo que “volvieran muchos”, en vez de irse todos, y la confrontación entre políticos y ONGs era abismal, retrasando la evolución democrática.

La Fundación Nueva Generación Argentina (FNGA) se fundó hace 22 años con la clara idea de que sus miembros no debían sólo promover la democracia, tenían también que promover la participación en los diferentes partidos políticos, sin importar el color o ideología, siempre y cuando fuesen democráticos. Hoy el board los integramos miembros de diferentes partidos político y otros que no son de ninguno (ni lo serán) y sus 55 miembros fundadores no nos permitirían que nuestra institución se parcialice. Los directores de nuestros Programa Joven Argentina, que tiene la responsabilidad de formar líderes democráticos integrados al mundo y los de otros programas, se turnan entre afiliados a diferentes fuerzas políticas y sin afiliación partidaria. La virtud de esta institución ha sido refrendada por  revistas especializadas de nuestro ámbito, que han garantizado nuestra imparcialidad e impartialidad partidaria y nuestra institución ha sido reconocida como un espacio de búsqueda de políticas de Estado. Uno de los secretos ha sido no ocultar nuestras afiliaciones y nuestro compromiso para incentivar la afiliación a los diferentes partidos y así fortalecer el sistema partidario, aportando miembros que se han convertido en líderes de más de 5 partidos. Nosotros promovemos la participación política en tres tiempos, primero colaborando cuando nuestros miembros o voluntarios dan sus primeros pasos en el partido que han elegido; segundo, cuando arriban a la función pública haciendo un seguimiento de la misma y sus acciones para permitir una tercera instancia, la de poder regresar nuevamente a la institución después de un balance democrático de su gestión, dándole la bienvenido a ellos y a su experiencia que engrosarán y ensancharán los conocimientos y la alianza democrática que permita construir un Estado donde viva la cultura democrática.

 Diego Sueiras- Coordinador Cono Sur y Director de Políticas Interinstitucionales RedLad; Presidente Nueva Generación Argentina. Ex Director General del Senado de la Nación Argentina y es Director del Instituto Radical de Políticas Públicas, responsable de la plataforma

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